Nicolás Ramírez pita el final y se escuchan silbidos en el Cilindro. El 0-0 dejó con bronca y desazón a los hinchas de Racing, que nunca saben con qué equipo se van a encontrar, si con el que "se le caen los goles" o con el "tibio", que se nubla y le faltan ideas para mandar la pelota a la red. Independiente es la cara contraria, la de alegría, por la forma en la que se llevó un punto en su visita al rival de siempre. Terminó con 9 los últimos 6 minutos, pero jugó con 10 desde la media hora del primer tiempo, además del choque entre dos compañeros (Marcone y Lomónaco) que los dejó averiados y no salieron a jugar los 45 finales, debiendo cambiar toda la defensa. Si bien Racing asumió el papel protagónico, podría afirmarse que el Rojo no sufrió demasiado y que cuando lo buscaron, Rodrigo Rey respondió. Casi no atacó Independiente, es cierto, y tuvo una muy clara con un zurdazo cruzado de Tarzia que pasó a un milímetro del caño izquierdo de Arias a los 16 del segundo. Y como todo clásico, también tuvo su polémica, con el gol no convalidado a Racing, precisamente, porque Sosa, al que le pegó una pelota impulsada por Roger Martínez estaba un milímetro adelantado...
En el primer tiempo, las llegadas a los arcos fueron de la Academia, que tuvo que cambiar su defensa por la baja de Rojas, con el ingreso de Sigali y Quirós de "3". Había movilidad y hasta más juego que otras veces, y el que desequilibraba era Carbonero, que dos veces intentó ante Rey sin poder vencerlo, y también hubo un débil cabezazo de Roger. El Rojo tomaba mano a mano para defender y buscaba con pelotazos a Ávalos (de gran desgaste) o algún espacio que dejaran los volantes locales, en medio de agarrones y de amarillas.
A la media hora, Damián Pérez bloqueó el paso de Baltasar Rodríguez rumbo al arco y la visita quedó con 10, ingresando Pellegrino por Luna, con lo que perdía un volante ofensivo que podía complicar. La etapa terminó con el gol que todo Racing gritó, pero que el VAR dijo "no" por la posición de Sosa.
Más problemas
Para el segundo tiempo, en Independiente ingresaron Fedorco y Spörle, con lo cual se hizo más firme en defensa ante un Racing que movía la pelota, que buscaba, pero le faltaba el final a cada jugada, por malos centros, porque Carbonero se fue diluyendo y porque Juanfer, cuando entró, jugó lejos del área, y así y todo probó en un par de ocasiones. A Maravilla Martínez le quedaron un par sin poder definirlas y así las cosas, los nervios comenzaron a apoderarse de la Academia.
Independiente, en tanto, hacía lo suyo, cerraba los caminos, cuando podía salía de su campo, como con el remate de Tarzia, y buscaba jugar lejos de Rey. Racing empujó tras la roja a Vera, sin claridad y sin dar la sensación de que el gol podía llegar.
El empate fue un golpe doloroso para Racing, que sigue en el sube y baja y no pudo acercarse arriba. Para el Rojo la igualdad sirve, por la manera en la que la consiguió y así va sumando confianza.
✍🏻 Gustavo Iacoviello



